No necesariamente. Elimina la dirección de tus envíos activos y usa una lista de supresión para evitar futuros envíos. En rebotes duros, elimina la dirección de forma permanente. En rebotes suaves, supervisa la dirección y elimínala si sigue rebotando tras varios intentos.
Rebote de correos electrónicos explicado: cómo solucionar y prevenir correos rebotados
Un correo electrónico que rebota no significa automáticamente que el destinatario no esté interesado. Existen muchas razones por las que un email puede rebotar (algunas totalmente fuera de tu control), pero supervisar tu tasa de rebote siempre es una buena práctica, ya que te ayuda a evaluar si la calidad de tu lista de correos sigue siendo adecuada.
Cuando “Entrega fallida” no cuenta toda la historia
Los rebotes de correo no son solo entregas fallidas; también son oportunidades de mejora. Si te preguntas “¿por qué rebotan los correos?”, el problema puede estar tanto del lado del remitente como del destinatario. Las consecuencias son mayores si el problema está de tu lado y no lo solucionas.
Qué es un rebote de email: definición
Entonces, ¿qué significa cuando un correo rebota? Un rebote de email ocurre cuando un mensaje que envías no llega a la bandeja de entrada del destinatario y “rebota” de vuelta a ti, normalmente acompañado de un mensaje o código de error automático que explica el motivo del fallo en la entrega.
📌 Una tasa de rebote más alta de lo normal suele indicar que hay algo en tu lista de correos que necesita atención.
Cómo se ve un rebote de correo electrónico
Todo proceso de rebote de email involucra el Protocolo Simple de Transferencia de Correo (SMTP), que es el estándar para el envío de correos electrónicos. Cuando un mensaje falla en cualquier punto del proceso de entrega, el servidor de correo responde con un código de retorno. Estos códigos ofrecen información precisa sobre el problema y te ayudan a entender qué debes corregir.
Esto es lo que ocurre cuando envías un correo electrónico:
- El correo se crea y se envía desde tu cliente de correo (Outlook, Yahoo, Gmail, etc.).
- El cliente de correo se comunica con el servidor de salida para transferir el mensaje.
- El servidor del remitente utiliza SMTP para comunicarse con el servidor del destinatario. El mensaje puede pasar por varios servidores (si es necesario), y cada salto implica una conexión SMTP y un intercambio de comandos.
- El servidor del destinatario procesa el mensaje y lo acepta para la entrega (éxito) o lo rechaza (rebote de email).
- Si se acepta, el mensaje llega a la bandeja de entrada del destinatario. Si se rechaza, se devuelve al remitente con el código SMTP correspondiente.

Los códigos de retorno van acompañados de mensajes del Subsistema de Entrega de Correo (también conocidos como notificaciones de estado de entrega, informes de no entrega, correos de devolución o mensajes de rebote), que ofrecen una explicación más detallada del fallo.
Estos mensajes de “devolución al remitente” suelen incluir avisos como:
- El tamaño del mensaje supera el límite máximo permitido
- Acción solicitada abortada: error local
- Dirección del destinatario rechazada: acceso denegado
- Servicio no disponible
- Buzón lleno
Lo más importante a recordar es que los correos rebotados siempre perjudican tu reputación como remitente, lo que puede afectar directamente al rendimiento de tus campañas de email marketing. Aprender a gestionar correctamente los rebotes te ayudará a proteger tu reputación y a mantener el buen desempeño de tus envíos.
Rebotes suaves vs. rebotes duros: las dos caras del fallo de entrega
Los rebotes de correo se dividen en dos categorías: rebotes duros y suaves. Como regla general, los rebotes suaves son menos perjudiciales para tu lista que los rebotes duros. Aun así, cualquier rebote indica que algo en tu lista o en tu proceso de envío necesita atención, por lo que es fundamental supervisar ambos tipos.
Tipos de rebotes de email
No todos los rebotes son iguales. Los dos tipos principales de rebote de correo son:

Rebote suave
Un rebote suave ocurre cuando un correo no llega al destinatario por un problema temporal. El servidor puede rechazar el mensaje en ese momento, pero la entrega podría completarse más tarde. ¿Qué provoca este tipo de rebote? Las causas más comunes incluyen:
- La bandeja de entrada del destinatario está llena.
- Problemas temporales en el servidor del destinatario.
- El correo o sus archivos adjuntos son demasiado grandes.
Códigos SMTP comunes para rebotes suaves:
Los rebotes suaves se identifican por códigos que comienzan con “4”, lo que indica un fallo temporal:
- 421: "Servicio no disponible, cerrando canal de transmisión"
- 450: "Acción solicitada no realizada: buzón no disponible"
- 451: "Acción solicitada abortada: error de procesamiento"
- 452: "Acción solicitada no realizada: almacenamiento insuficiente"
En el caso de los rebotes suaves, puedes intentar reenviar el correo más tarde. Si sigue fallando, es clave saber cómo solucionar los correos rebotados, por ejemplo, marcando o eliminando la dirección de tu lista.
Rebote duro
Un rebote duro ocurre cuando el correo es rechazado de forma permanente, lo que significa que la dirección es inválida o inaccesible. Las causas más comunes incluyen:
- La dirección de correo no existe.
- El dominio es incorrecto o está inactivo.
- El buzón del destinatario está deshabilitado de forma permanente.
Códigos SMTP comunes para rebotes duros:
Los rebotes duros se identifican por códigos que comienzan con “5”, lo que indica un fallo permanente:
- 550: "Acción solicitada no realizada: buzón no disponible"
- 551: "Usuario no local; intente reenviar"
- 552: "Acción solicitada abortada: límite de almacenamiento excedido"
- 554: "Mensaje rechazado por política"
📌 Si recibes un rebote duro (especialmente 550 o 554), lo más recomendable es eliminar la dirección de tu lista.
Razones por las que los correos rebotan en 2026
La mayoría de los rebotes en 2026 se deben a dos causas principales: una configuración técnica deficiente y una mala calidad de la lista de correos. Ambas pueden prevenirse con buenas prácticas y las herramientas adecuadas.
Algunos de los problemas específicos que pueden provocar el rebote de un correo electrónico incluyen:
Problemas de autenticación (SPF, DKIM, DMARC)
Los protocolos de autenticación de email como SPF (Sender Policy Framework), DKIM (DomainKeys Identified Mail) y DMARC (Domain-based Message Authentication, Reporting & Conformance) ayudan a verificar que los correos se envían desde una fuente legítima.
Si estos protocolos están mal configurados o no están alineados (por ejemplo, si el registro SPF no coincide con la IP de envío o la firma DKIM es incorrecta), el mensaje puede ser rechazado automáticamente. Los proveedores de correo utilizan estas comprobaciones para prevenir suplantación y phishing, por lo que cualquier discrepancia puede provocar un rebote.
Dominios caducados o errores de configuración DNS
Si el dominio desde el que envías ha caducado o tiene errores DNS, el servidor del destinatario no podrá encontrarlo ni verificarlo. Esto impide la entrega y genera rebotes duros.
Listas de bloqueo y filtros antispam
Los principales proveedores de correo como Gmail, Outlook y Yahoo mantienen listas de bloqueo de direcciones IP y dominios conocidos o sospechosos de enviar spam o contenido malicioso. Si tu IP o dominio aparece en una de estas listas, tus correos pueden bloquearse o marcarse como spam, lo que provoca entregas fallidas. Seguir buenas prácticas de autenticación y limpieza de listas ayuda a evitar que los correos lleguen a spam.
Mala reputación del remitente
Las prácticas de envío agresivas (como enviar demasiados correos o usar listas de baja calidad) pueden dañar tu reputación como remitente. Cuando esta reputación cae, los proveedores de correo tienden a retrasar, filtrar o rechazar tus mensajes, aumentando la probabilidad de rebotes.
Cómo reducir y prevenir los rebotes paso a paso
Bastan unos pocos envíos fallidos para afectar negativamente a tu reputación como remitente, por lo que es importante tomar medidas proactivas para reducir y prevenir los rebotes de email.
Las siguientes prácticas pueden ayudarte a reducir la tasa de rebote:
1. Limpia y verifica tus listas de correo con regularidad
Elimina direcciones inválidas, inactivas o mal escritas para reducir los rebotes duros. En listas pequeñas puedes hacerlo manualmente, pero las listas grandes se gestionan mejor con herramientas de verificación de email como VerifiedEmail. Estas herramientas identifican y eliminan rápidamente contactos no válidos, facilitando mantener una lista de correos limpia.
2. Mantén una correcta autenticación y reputación
Configura correctamente SPF, DKIM y DMARC para tu dominio de envío y demuestra que tus correos son legítimos. Esto refuerza tu reputación como remitente y aumenta las probabilidades de que los proveedores acepten tus mensajes en lugar de rebotarlos por sospecha de spam o phishing.
3. Usa listas de supresión y supervisa los feedback loops
Suprime automáticamente las direcciones que rebotan repetidamente, se dan de baja o marcan tus correos como spam. Supervisar los feedback loops de los ISP te permite reaccionar rápido ante quejas de spam y ayuda a mejorar la entregabilidad del email.
4. Calienta las IP y evita picos bruscos de envío
Si utilizas una IP nueva o “fría”, aumenta gradualmente el volumen de envíos para que los proveedores de correo aprendan a confiar en tu tráfico. Un aumento repentino desde una IP fría puede activar filtros o limitaciones, incrementando el riesgo de rebotes. Esto es especialmente importante al lanzar una empresa o crear una dirección dedicada para campañas de marketing.
5. Optimiza el contenido de tus correos
El contenido del email también influye en la tasa de rebote. Mantén los correos claros y concisos, evita un uso excesivo de imágenes u otros elementos multimedia y personaliza tus emails utilizando el nombre del destinatario y datos relevantes.
¿Qué es una tasa de rebote “saludable”?
Aunque los valores de referencia varían según el sector y el experto, la mayoría de los profesionales coinciden en que una tasa de rebote saludable está por debajo del 2%, y que el 1% o menos se considera excelente. Una tasa superior al 2% suele indicar problemas de calidad en la lista que pueden dañar tu reputación como remitente.
Los emails de eCommerce tienen algunas de las tasas más bajas, alrededor del 0,19%. El sector salud y educación ronda el 1,0–1,1%, mientras que los servicios financieros promedian un 1,2%. El promedio global entre sectores es del 2,48%.
Una buena forma de controlar tu tasa de rebote es mediante herramientas y buenas prácticas de entregabilidad:
- Usa un proveedor de servicios de email: la mayoría de los ESP muestran métricas de rebote por campaña y distinguen entre rebotes duros y suaves.
- Supervisa la entregabilidad con herramientas especializadas: permiten monitorizar tu reputación como remitente, patrones de rebote y feedback de los ISP.
- Configura alertas: define umbrales para detectar direcciones problemáticas cuando las tasas de rebote cambian de forma significativa.
- Analiza tendencias a lo largo del tiempo: revisa tasas semanal o mensualmente para detectar incrementos progresivos que indiquen deterioro de la lista.
- Combina métricas de entregabilidad: relaciona los rebotes con quejas de spam, aperturas, clics y bajas para obtener una visión completa.
- Utiliza herramientas de verificación de email: valida periódicamente tu lista con VerifiedEmail y compara el comportamiento antes y después de la limpieza.
Ejemplo: cómo corregir una campaña con 10% de rebotes
Tras meses con tasas de rebote del 6–7%, una startup SaaS decidió mejorar la higiene de su email mediante procesos internos y herramientas externas.
📌 La empresa pasó su lista por un servicio de verificación de correos, que eliminó miles de direcciones inválidas y basadas en roles. Al mismo tiempo, corrigió su configuración DNS (añadiendo SPF, DKIM y una política DMARC estricta).
➡️ En solo dos semanas, los rebotes duros bajaron por debajo del 1%, los rebotes suaves se estabilizaron y la entrega en bandeja de entrada mejoró en Gmail y Outlook. La combinación de una lista limpia y autenticación correcta devolvió la confianza de los proveedores y restauró la reputación del remitente.
Conclusión
Los rebotes de correo pueden ocurrir, pero existen formas eficaces de minimizarlos. Reducir tu tasa de rebote mejora los resultados posteriores a la campaña y genera confianza en tus envíos, aumentando las probabilidades de éxito futuro.
Incorporar una herramienta de verificación de email como VerifiedEmail en tu estrategia de gestión de rebotes mejora la higiene de la lista, identifica direcciones problemáticas y las elimina para proteger tu entregabilidad. Cuando un correo rebota, se devuelve al remitente como un mensaje automático que explica por qué falló la entrega. Este aviso llega a tu bandeja de entrada o a la dirección configurada como return-path e incluye un código de error para ayudarte a diagnosticar el problema. FAQ
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